Reducir el consumo de carburante, la contaminación -tanto de emisiones como acústica- y el riesgo y gravedad de los accidentes de circulación, además de mejorar el confort de conducción, son los objetivos principales de una conducción eficiente.

Respecto a los modos convencionales de conducción, conducir de modo eficiente comporta seguir una serie de reglas sencillas pero eficaces, que tratan de aprovechar todas las posibilidades tecnológicas que ofrecen los actuales motores de los vehículos.

Todo ello sin dañar el vehículo por desgaste, aumento de la temperatura u obstrucciones derivadas de una mayor suciedad. Esto no significa que una conducción eficiente enfocada al ahorro pueda dañar nuestro vehículo, sino que es conveniente realizar la misma adecuadamente. Es decir, no todo vale, y no se trata sólo de circular siempre en una relación de marchas largas con el pedal del acelerador a fondo. Determinadas prácticas mal aplicadas o llevadas al extremo pueden causar graves averías a nuestro vehículo.

Es por esto que el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) difundió en 2002 un manual de conducción eficiente dirigido a los conductores del Parque Móvil del Estado que, en gran parte, expone conocimientos que ya se poseen, pero ordenados metodológicamente para un mejor resultado, prácticamente automático y adaptado a la normativa de la Unión Europea sobre ahorro energético.

Extraídas de este manual -que podéis descargar al final de esta entrada- os presentamos a continuación diez claves para realizar una conducción eficiente sin dañar el vehículo:

  • 1- Arranque y puesta en marcha: arranca el motor sin pisar el acelerador, si tu motor es de gasolina inicia la marcha inmediatamente después, si por el contrario tu motor es diesel, espera unos segundos antes de iniciar la marcha.
  • 2- Utilización correcta del cambio: tras engranar la primera velocidad, acelera suavemente y cambia a la segunda velocidad tras dos segundos o seis metros. Después utiliza una relación de marchas lo más larga posible según las revoluciones del motor y la velocidad, por ejemplo:
    • Según las revoluciones:
      • En motores de gasolina: entre las 2.000 y 2.500 rpm.
      • En motores diesel: entre las 1.500 y 2.000 rpm.
    • Según la velocidad:
      • a 2ª velocidad: a los 2 segundos o 6 metros recorridos.
      • a 3ª velocidad: a partir de unos 30 Km/h.
      • a 4ª velocidad: a partir de unos 40 km/h.
      • a 5ª velocidad: a partir de unos 50 km/h.
      • a 6ª velocidad: a partir de unos 80 km/h.
  • En cualquier caso, no lleves nunca el coche ahogado para evitar averías. Si para mantener la velocidad se hace necesario pisar el acelerador más de las 2/3 partes de su recorrido, engrana una velocidad más baja. Acelera siempre tras un cambio de velocidad.
  • 3- El freno motor y las reducciones de marchas: cuando tengas que decelerar por una disminución de la velocidad de la vía, o ante una posible detención, utiliza:
    • El freno motor, si es posible sin reducción de marcha.
    • El pedal de freno para realizar pequeñas correcciones puntuales para acomodar la velocidad, o para la detención final.
  • Siempre que sea posible, utiliza el proceso de deceleración definido en los siguientes pasos:
    • Levanta el pie del acelerador.
    • Deja que el coche ruede por su propia inercia con la marcha engranada.
    • Pon el pie sobre el pedal de freno y efectúa pequeñas correcciones para acomodar la velocidad.
    • Si las condiciones de circulación lo requieren, reduce, a partir de que el motor baje de las 2.000 rpm, a una marcha inferior que debe ser siempre la más larga en la que se pueda circular.
  • 4- Velocidad de circulación: mantén siempre la velocidad lo más uniforme posible, evita frenazos, acelerones y cambios de marcha innecesarios. La mejor forma de conseguirlo es:
    • Respetando una adecuada distancia de seguridad.
    • Realizando la conducción con la suficiente anticipación y previsión.
    • Usa de forma correcta el acelerador, es decir, mantenlo estable en una determinada posición.
  • Circula siempre a velocidad moderada, ten en cuenta que el consumo depende de la velocidad elevada al cuadrado. En este caso, un aumento en velocidad de un 20% (pasar por ejemplo de 100 a 120 km/h) significa un aumento de44% en el consumo (pasar de 8 l/100 km a 11,52 l/100 km).
  • 5- Paradas durante la marcha: cuando preveas que una parada superará los 60 segundos es muy recomendable que apagues el motor. Cuando el coche está parado con el motor encendido,se encuentra funcionando al ralentí, con un consumo de 0,4 a 0,7 litros/hora. Esta práctica se puede realizar de manera frecuente sin dañar el motor.
  • 6- Tramos con pendiente: En las regiones montañosas resulta de suma importancia la correcta utilización de los frenos, cambios de marchas y acelerador, para conseguir un ahorro de consumo de carburante y una mayor seguridad. En descenso cambia de marcha a bajas revoluciones y circula siempre en la marcha más larga que puedas. En las pendientes pronunciadas resulta de vital importancia el correcto uso del freno. En ascenso circula siempre en la marcha más alta posible, reduce a una marcha inferior lo más tarde posible, puedes mantenerte en 5ª hasta los 60 ó 50 Km/h. Nunca bajes una pendiente en punto muerto pues, incrementarás el consumo, mientras que el freno motor no supone consumo alguno, además de que resulta extremadamente peligroso.
  • 7- Cuida tus neumáticos: las ruedas son responsables de hasta el 20% del consumo de combustible. La falta de presión de los neumáticos provoca que el vehículo ofrezca mayor resistencia a la rodadura y que el motor tenga que desarrollar mayor potencia para poner y mantener el vehículo en movimiento. Es muy recomendable utilizar neumáticos de calificación energética A, que según varios informes ahorran medio litro de combustible por cada cien kilómetros de marcha.
  • 8- Mantenimiento preventivo: el control de niveles y filtros es indispensable para mantener el motor en condiciones óptimas, y como consecuencia para el ahorro de carburante y la reducción de emisiones. Además, detectar posibles fallos puede evitar averías más graves. Estas son las 10 claves para un correcto mantenimiento de tu vehículo.
  • 9- Carga del vehículo: una mala distribución de la carga puede ofrecer mayor resistencia al aire y mayor inestabilidad provocada por la disminución de adherencia del eje delantero. Esto se traduce necesariamente en un aumento significativo del consumo. Tener una baca con equipaje o un cofre portaequipajes puede aumentar el gasto hasta en un 40% a una velocidad de  Km/h. Lee nuestros consejos sobre cómo cargar bien tu coche.
  • 10- Mantén una temperatura adecuada del habitáculo: el aire acondicionado o el climatizador aumentan significativamente el consumo de carburante. Una temperatura interior del habitáculo de 23-24ºC es suficiente para mantener una sensación de bienestar. Se aconseja utilizar el aire acondicionado solamente cuando se supere esta temperatura media. No conduzcas con las ventanillas bajadas, modifica el coeficiente aerodinámico del vehículo, provocando una mayor resistencia al aire y por tanto un mayor consumo.